El ingeniero argentino Marcelo Diamand solía hablar de un dólar pampeano. El término hacía alusión a la elevada productividad de las actividades agropecuarias apalancadas en la fertilidad de la tierra de la Pampa Húmeda. Esas condiciones permitían a su producción primaria ser competitiva en los mercados internacionales aún con un valor del dólar relativamente “barato”.



