El gobierno intenta cambiar la atención del Congreso, centrando la discusión en la soberanía de las Islas Malvinas mientras enfrenta polémicas sobre la deuda pública y la reforma política.
Ante la reciente derrota en la Cámara de Diputados, la coalición oficialista ha lanzado una serie de propuestas vinculadas a la reivindicación de la soberanía de las Malvinas, con el objetivo de desplazar el foco de los debates sobre el endeudamiento del país y la reciente reforma del sistema electoral.
Además, el Ejecutivo busca impulsar la agenda de reforma política que había quedado estancada, intentando capitalizar el sentimiento nacionalista que generan los reclamos sobre la disputa territorial para ganar apoyo popular y parlamentario.



