Argentina enfrenta una compleja encrucijada en su frente externo. Durante el primer trimestre de 2026, el país registró un superávit comercial histórico de 5.500 millones de dólares, sustentado en un aporte del sector energético por 2.405 millones y exportaciones primarias récord por la cosecha de granos. Sin embargo, este flujo excepcional de divisas no logró sanear las cuentas del Banco Central. Bajo la metodología del FMI, las reservas netas permanecen en niveles críticos, con un saldo negativo cercano a los 13.000 millones de dólares, lo que debilita la posición del BCRA para enfrentar los compromisos externos.



