Marco Rubio, el secretario de Estado de Donald Trump, dijo que había llegado el momento de reeditar lo que se había hecho décadas anteriores en la lucha contra los movimientos de izquierda. Con Estados Unidos como punta de lanza, la administración piensa en una coordinación que implique el intercambio de inteligencia y el trabajo mancomunado de las fuerzas de seguridad en una batalla que desafía las fronteras de los países –como pasó con la Doctrina de Seguridad Nacional, donde las únicas fronteras que importaban eran las ideológicas–. La estrategia de la Casa Blanca fue exteriorizada en una cumbre que se convocó este jueves, mientras todas las miradas están centradas en el Mundial de Fútbol, y en la que participó el canciller Pablo Quirno –que representa el alineamiento automático de Javier Milei con las directivas de Trump.



