
La estrategia del Gobierno es vaciar la sesión del jueves de su principal incentivo: el rechazo social a la derogación de la Ley de Tierras. Menem modificó el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada e introdujo un artículo que deroga el artículo 154 del DNU y restituye la Ley de Tierras. La oposición junta votos con desánimo.
El oficialismo libertario tenía planeada la maniobra desde hace varios días y, una vez que salió el último fallo de la Corte Suprema, lo puso en práctica. En tiempo récord, sin casi debate, Martín Menem le intervino la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada a Federico Sturzenegger y emitió un dictamen que le da un giro de 180 grados a la versión original del ministro desregulador. El proyecto, que originalmente derogaba la Ley de Tierras, pasó a incluir un artículo que propone derogar el artículo 154 del DNU 70/2023, con el que el propio Gobierno había intentado eliminar esa misma ley. Todo con el objetivo de desactivar la sesión opositora del jueves.
La estrategia del Gobierno era vaciar la sesión de su principal incentivo: la defensa de la Ley de Tierras. Luego del segundo fallo de la Corte Suprema, que suspendió temporalmente el artículo 154 del decreto, Menem le propuso a los aliados blindar la ley de Cristina Fernández de Kirchner dentro del mismo proyecto que había intentado eliminarla. Convocó un plenario de comisiones en la Cámara de Diputados y, menos de 24 horas antes de que comenzara la sesión, emitió dictamen de mayoría de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada con el apoyo del PRO, la UCR y el santafesino que responde a Maximiliano Pullaro, José Nuñez.
El dictamen incluye dos artículos nuevos. Uno que deja sin efecto el artículo 154 del DNU 70 y otro que restituye la Ley de Tierras para que entre en vigencia después de la sanción de la ley. “Esperemos que se la deje sin efecto para recuperar la soberanía y ser un gran país”, afirmó el radical correntino, Diógenes González, quien fue el encargado de solicitar formalmente la inclusión de los dos nuevos artículos. El presidente de la comisión de Asuntos Constitucionales, el libertario Nicolás Mayoraz, se limitó a aceptar la propuesta.
La oposición ingresó más tarde a la comisión, con la expectativa de que el oficialismo no pudiera juntar quórum. Mientras Silvana Giudici y Mayoraz sondeaban a los presentes, Cecilia Moreau, Germán Martínez, Maximiliano Ferraro, Esteban Paulon y Romina del Plá hacían números en una sala adyacente. Predominaba el desánimo: la estrategia del oficialismo había surtido efecto, y muchos de los indecisos se mostraban menos proclives a acompañar la sesión opositora ahora que tenían la excusa de la nueva ley de Inviolabilidad.
En la oposición calculaban unos 120-122 votos a favor. Además de la base de votos peronistas, socialistas, de izquierda, pichettistas y del radicalismo díscolo, se había sumado el apoyo de los misioneros de Hugo Passalaqcua y los catamarqueños de Raúl Jalil. Al menos cuatro de los seis diputados del peronismo cordobés habían prometido su apoyo, aunque no así el llaryorista Ignacio García Aresca y Alejandra Torres. Los salteños de Gustavo Sáenz, mientras tanto, habían dejado de responder los mensajes, y nadie confiaba mucho en el apoyo de Lourdes Arrieta o la radical Karina Banfi.
La incógnita es lo que harán los tres tucumanos que responden a Osvaldo Jaldo, que todavía no anticiparon postura. “Estamos esperando la llamada de nuestro gobernador”, admiten, sin medias tintas, en la bancada Independencia. La presencia de la tucumana Gladys Medina en el plenario de comisiones, sin embargo, generó suspicacias en la oposición.
La diputada Gladys Medina junto al gobernador tucumano, Osvaldo Jaldo
A pedido de Menem, Medina participó del comienzo de la reunión de comisiones con el objetivo de colaborar con el quórum. Llegó cuando faltaban cinco minutos para que se cumpliera el tiempo límite, se sentó en una mesa alejada de todos y se fue a los 10 minutos sin pronunciar palabra. Todavía no sabe si participará de la sesión del jueves e hizo gestos para ambos bandos: al oficialismo le dio quórum, pero se negó a firmar el dictamen de mayoría que blindaba la estrategia oficialista.
El que sí colaboró con su firma en el dictamen fue José Nuñez, que responde a Pullaro. El gobernador santafesino jugó un rol clave en favor del Gobierno, ya que Gisela Scaglia, la diputada santafesina que busca reelegir como vicegobernadora el año que viene, intervino también para que el oficialismo pudiera tener número en la comisión. ¿Cómo? Pidiendo reemplazar al rionegrino Sergio Capozzi –que integra el bloque que ella preside y no podía participar de la reunión– por Nuñez y consiguiendo cerrar así que el oficialismo tuviera el número para dictaminar.
Con las botas puestas
“Qué manotazo de ahogado pegaron, fenomenal”, ironizó la camporista Paula Penacca, quien chicaneó a LLA por querer restituir una ley que se sancionó durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner yendo en contra de los intereses de su propio presidente, Javier Milei. “Me resulta inexplicable que vayan a firmar un dictamen que va en contra de lo que el Presidente recontraconfirmó en el DNU 70, el del 'Coloso' Sturzenegger, el funcionario más fracasado de la historia”, insistió la diputada del peronismo.
"Es una maniobra de cuarta para que no haya sesión mañana", les dijo Myriam Bregman
El debate fue escalando, entre gritos y chicanas cruzadas. La oposición los acusaba de querer boicotear la sesión y convocaba a la población a participar de la movilización frente al Congreso. “Nadie se va a olvidar de quién respaldó la ley de extranjerización de las tierras”, les advirtió la peronista Julia Strada. “Ah, escrache”, gritó, fuera del micrófono, Sebastián Pareja, y agregó: “Como los nazis”. “No, como Milei en las redes”, intercedió Maximiliano Ferraro.
Las peleas continuaron durante unas horas, pero la atención estaba puesta en otro lugar. Moreau y Martinez continuaban conversando por teléfono, intentando conseguir el número para el jueves.
“Moriremos con las botas puestas”, deslizó, resignado, un diputado opositor.
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