¿Qué sentido tiene la vida? Es la pregunta absoluta que se le impone al triste taponando el resto de las preguntas posibles. Sobre todo, las que apuntarían a los avatares del amor y del deseo. En cierto modo es una falsa pregunta pues no hace sino encubrir una afirmación parecida a la de Edipo cuando clama “mejor no haber nacido”.



