Manuel Adorni no puede explicar, ni remotamente, sus inversiones inmobiliarias, sus reformas suntuosas y, menos que menos, de dónde sacó los 500.000 dólares que en su momento “olvidó” declarar. Esas son las primeras conclusiones del estudio que la Dirección General de Asesoramiento Financiero de la Procuración General de la Nación (DAFI) le entregó este viernes —tal como adelantó Página/12— al fiscal Gerardo Pollicita. Son 180 páginas en las que se repite la frase: “no presentó documentación para acreditar este movimiento”. Es decir que no pudo respaldar lo que puso en sus declaraciones juradas y tampoco en las rectificatorias posteriores a “encontrar” los 500.000 dólares. Es más, las plataformas Binance y Lemon informaron que el exjefe de Gabinete no movió, ni por asomo, las cantidades que menciona. Pollicita dedicará la feria judicial —dos semanas— a formular el requerimiento a Adorni para que explique —y documente— de dónde sacó el dinero. Es un paso previo a pedir la indagatoria por enriquecimiento ilícito. El abogado de Adorni, Matías Ledesma, viene acompañando el expediente, pero en todo el proceso no ofreció ninguna documentación de respaldo. Es evidente que el exfuncionario y su abogado no quisieron presentar nada mientras esperaban ver si aparecía otro gasto, compra o más malas noticias.



