Cinco años tras colgar la raqueta, el tenista suizo celebró su incorporación al Salón de la Fama en una ceremonia que recordó su trayectoria desde los 13 años como asistente de pista hasta convertirse en una figura icónica e inmortal del deporte.

El evento, que se desarrolló sin la presión del cronómetro, destacó cómo Federer ha trascendido los límites temporales del tenis, convirtiéndose en un referente que sigue inspirando a nuevas generaciones.

Desde sus inicios como ballboy hasta su estatus de mago de la pista, el suizo ha construido una carrera que parece desafiar el paso del tiempo, consolidándose como una verdadera leyenda cuya influencia perdura más allá de sus victorias.