
UNICEF advirtió que uno de cada siete niños, niñas y adolescentes de América Latina y el Caribe enfrenta riesgos crecientes por sequías e inundaciones. En Argentina, el fenómeno podría provocar precipitaciones superiores a las habituales durante la primavera, especialmente en el Litoral.
El Niño ya llegó pero el Gobierno activó un protocolo sin presupuesto y con organismos debilitados
Al menos 25,8 millones de niños, niñas y adolescentes de América Latina y el Caribe, aproximadamente uno de cada siete, enfrentan riesgos crecientes derivados de sequías e inundaciones más severas a medida que El Niño se intensifica en la región, según estimaciones de UNICEF.
El organismo advirtió que el fenómeno climático puede profundizar desigualdades y vulnerabilidades existentes y afectar el acceso de niños y adolescentes a servicios esenciales como alimentación, agua segura, salud, educación y protección.
Los efectos previstos varían según las distintas zonas de América Latina y el Caribe. En la costa del Pacífico de México y América del Sur, incluidas algunas zonas de Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Perú, Uruguay y Paraguay, se prevén precipitaciones por encima del promedio. Esto podría aumentar el riesgo de inundaciones, daños en la infraestructura y afectaciones en escuelas, servicios de salud y sistemas de agua.
El escenario advertido por UNICEF coincide con los pronósticos para la primavera argentina. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) anticipó lluvias superiores a lo normal durante octubre, noviembre y diciembre de 2026. Las zonas con mayor probabilidad de precipitaciones por encima de las habituales son el Litoral, el oeste de Santa Fe, Córdoba, el centro-sur de Cuyo, La Pampa, el oeste de Buenos Aires y el noreste de la Patagonia.
El Litoral aparece como la región con mayor probabilidad de registrar lluvias superiores a las normales. En contraste, el oeste del NOA tendría precipitaciones inferiores a lo normal.
El fenómeno de El Niño no determina por sí solo qué ocurrirá, pero modifica las probabilidades y aumenta la posibilidad de lluvias por encima de lo normal en el Litoral, además de generar condiciones favorables para tormentas severas. Según el SMN, una de las características que permite anticiparlo con meses de anticipación es justamente la posibilidad de planificar acciones preventivas.
Los pronósticos también señalan que El Niño podría convertirse esta primavera en el fenómeno más potente de los últimos 40 años. Sus efectos se extenderían al menos hasta febrero de 2027 y aumentarían especialmente durante la primavera, cuando el fenómeno suele manifestarse con mayor fuerza sobre el país.“Se observan regiones donde las previsiones numéricas experimentales de los principales modelos globales de simulación del clima y modelos estadísticos indican diferencias en cuanto a las probabilidades en el pronóstico estacional. En condiciones neutras del Fenómeno El Niño Oscilación del Sur (ENOS) y en zonas sin otros forzantes, se espera que el comportamiento responda a la probabilidad del 33.3% en cada categoría (Climatología)”, explicaron
El fenómeno ya se manifiesta en Argentina en zonas ribereñas con crecidas repentinas y familias evacuadas. El Plan Federal ENOS, la estrategia oficial para enfrentar el fenómeno, reconoce que El Niño de 2015/16 dejó más de US$687 millones en daños directos y pérdidas económicas superiores a los US$3.065 millones. Sin embargo, no destina presupuesto para este 2026, tal como adelantó elDiarioAR. La resolución 559/2026 que lo aprueba detalla que es un plan de “coordinación” que descansa sobre tres organismos que el propio gobierno vació: el Servicio Meteorológico Nacional, el Instituto Nacional del Agua y Vialidad Nacional. También el texto deja en claro el orden de prioridades. Avisa explícitamente que los municipios tendrán que hacerse cargo y, en caso que no puedan, tendrán que pedir ayuda a la provincia. Recién después pueden solicitar la intervención Nación.
Más lluvias en todo el continente
En el Corredor Seco de Centroamérica, que comprende partes de Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua, se espera una reducción de las precipitaciones que podría afectar la producción agrícola, aumentar la inseguridad alimentaria y elevar el riesgo de malnutrición. Las dificultades para acceder a alimentos y agua segura también podrían interrumpir la asistencia escolar y la continuidad del aprendizaje.
En el Caribe, las condiciones de sequía podrían afectar los medios de vida de las comunidades más vulnerables del Caribe Oriental y Jamaica y agravar las crisis prolongadas en Cuba y Haití. Al mismo tiempo, durante la temporada de huracanes, las cálidas aguas del Caribe representan un riesgo de daños y alteraciones para cientos de miles de niños, niñas y sus familias.
El escenario también contempla una disminución de los niveles de los embalses y un mayor riesgo de incendios forestales en distintas áreas de Bolivia, Colombia, Chile y Venezuela. En la cuenca amazónica, la sequía podría reducir los niveles de los ríos y aislar potencialmente a comunidades ribereñas e indígenas.
El llamado de UNICEF
“Los efectos cada vez más visibles y severos de El Niño amenazan con empujar a aún más niños, niñas y adolescentes a situaciones de mayor vulnerabilidad y profundizar las desigualdades existentes”, afirmó Roberto Benes, director regional de UNICEF para América Latina y el Caribe.
El organismo trabaja junto con gobiernos y actores humanitarios para fortalecer la preparación ante emergencias mediante el monitoreo y análisis de riesgos, la estimación de impactos y la identificación de acciones antes, durante y después de los eventos climáticos.
UNICEF pidió a gobiernos, socios y donantes que incrementen las acciones anticipatorias para que las comunidades puedan prepararse antes de los desastres, que otorguen financiamiento flexible y plurianual y que refuercen el financiamiento destinado a servicios esenciales para la infancia.
Para 2026, UNICEF solicitó US$53,8 millones para prepararse y responder a emergencias en América Latina y el Caribe, incluido el fortalecimiento de la preparación ante desastres y las acciones anticipatorias frente a los impactos previstos de El Niño. Al 30 de junio, persistía una brecha de financiamiento del 55%.
“La temporada de huracanes también está siendo influenciada por El Niño. Una sola tormenta de gran magnitud puede causar destrucción generalizada y alterar la vida de cientos de miles de niños, niñas y sus familias”, señaló Benes.



