
A los 17 años, Lionel Messi disputó su primer partido con la camiseta argentina en un encuentro improvisado ante Paraguay. Detrás de aquel debut hubo una carrera contrarreloj para evitar que España se quedara con una de las grandes promesas del fútbol mundial.
Lionel Messi confirmó este lunes su retiro definitivo de la Selección argentina, después de más de dos décadas ligado al conjunto nacional. El capitán, máximo goleador y futbolista con más presencias en la historia de la Albiceleste cerró así una etapa que comenzó mucho antes de sus grandes títulos y que tuvo un capítulo decisivo cuando apenas era un adolescente.
La relación de Messi con la Selección argentina comenzó a construirse en 2003, cuando todavía brillaba en las divisiones inferiores del Barcelona. Por entonces, España también había reparado en las condiciones del joven futbolista e intentaba convencerlo para que representara a ese país.
Ante ese escenario, desde la Argentina se puso en marcha una carrera contrarreloj para contactarlo y conseguir que vistiera la camiseta albiceleste.
El VHS que llegó desde Barcelona
A mediados de 2003, Claudio Vivas, por entonces ayudante de campo de Marcelo Bielsa en la Selección mayor y Sub-23, se encontraba de gira por Barcelona cuando recibió un VHS con imágenes de un juvenil argentino que llamaba la atención en las inferiores del club catalán.
El material contenía un compilado de las actuaciones de Messi y rápidamente llegó a manos de Claudio Tocalli, entrenador de la Selección Sub-17, que se preparaba para disputar el Mundial de la categoría.
El propio Tocalli recordó tiempo después una particular conversación que tuvo durante aquella competencia. En el hotel donde se alojaba el seleccionado argentino conoció a un cocinero español, quien le habló de aquel juvenil que se destacaba en La Masía y le advirtió: “Si convocan a ese jugador, van a salir campeones”.
Tocalli, sorprendido, quiso confirmar de quién estaba hablando.
“¿Estás hablando de Messi?”, le preguntó.
El cocinero no tenía dudas. El juvenil argentino era, según su mirada, una pieza capaz de cambiar el destino de un equipo.
La preocupación creció cuando Tocalli comenzó a consultar a dirigentes y técnicos españoles. Allí recibió la confirmación de que España ya había intentado convencer al futbolista para que jugara para su selección.
Sin embargo, Messi había dejado clara su intención: quería representar a la Argentina.
“Me desesperé para llamar al país para decir que había que contactarlo”, recordó Tocalli.
La llamada a la familia Messi
El siguiente problema era cómo encontrarlo. En una época en la que las comunicaciones no tenían la velocidad ni la facilidad actuales, la AFA no contaba con un contacto directo de la familia Messi.
Un empleado de la Asociación del Fútbol Argentino recurrió entonces a la guía telefónica para intentar localizar a sus familiares.
La primera persona que atendió fue Celia, la abuela de Lionel. Ella proporcionó el número telefónico de Jorge Messi, padre del futbolista.
Cuando finalmente se produjo el contacto con la familia, la respuesta de Jorge fue contundente: “Al fin me llamaron, mi hijo quiere jugar para la Selección”.
La Argentina ya sabía que tenía frente a sí a un futbolista diferente y que era necesario dar un paso más para asegurar que su vínculo internacional quedara establecido.
El amistoso que cambió la historia
Tiempo después, Julio Grondona, entonces presidente de la AFA, se comunicó con el presidente del Barcelona para organizar un partido amistoso que permitiera que Messi quedara ligado a la Selección argentina.
La solución fue un encuentro organizado con carácter urgente y prácticamente improvisado.
El 29 de julio de 2004, en la cancha de Argentinos Juniors, Argentina enfrentó a Paraguay en un amistoso que terminaría siendo histórico.
Messi tenía apenas 17 años y comenzó el partido entre los suplentes. En el segundo tiempo ingresó en lugar de Ezequiel Lavezzi y recibió la camiseta número 17.
Su aparición fue suficiente para dejar su marca: el juvenil convirtió el octavo y último gol de la goleada argentina sobre Paraguay.
Aquel encuentro, pensado en buena medida para asegurar que una de las grandes promesas del fútbol argentino quedara vinculada al seleccionado, terminó convirtiéndose en el primer capítulo de una historia que se extendería durante más de 20 años.
Desde aquel VHS que llegó a manos de Claudio Vivas hasta su despedida, Messi atravesó todos los escenarios posibles con la camiseta argentina: las primeras convocatorias, las frustraciones, las finales perdidas, las críticas, el retiro que finalmente no fue, los títulos y la consagración definitiva.
Más de dos décadas después de aquel partido ante Paraguay, el adolescente que había sido descubierto a través de un viejo video se convirtió en el futbolista más emblemático de la historia de la Selección argentina.
Con información de la agencia NA



