Todo para algunos y nada para todos aparece como una frase apropiada para describir la fase actual del gobierno de Javier Milei. El estadío de concentración del poder en grupos económicos nacionales y extranjeros en detrimento de las familias y la clase media se instala como una realidad abrumadora y como una elección de modelo político. En este sentido, hay tres datos que hay que mirar: el primero es que vía una quita de impuestos y el plan de inversiones RIGI el gobierno libertario lleva gastados más de 2000 millones de dólares, es decir, con lo que el fisco deja de recaudar para favorecer a empresarios se podría cubrir la totalidad de la ley de financiamiento universitario que el Ejecutivo se niega a cumplir, también se podría multiplicar por 12 el presupuesto del Hospital Garrahan o mejorar en un 180 por ciento lo que se destina a la Ciencia y Tecnología.