El FMI reiteró la receta e inyectó mayor tensión en el sector productivo nacional. Desde la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) rechazaron la propuesta del organismo sobre reforma tributaria por considerarla regresiva y pidieron generar un “nuevo consenso fiscal”. Por su parte, Industriales Pymes Argentinos (IPA) advirtieron por el cierre de casi 25.000 empresas y la destrucción de 364.000 empleos. La falta de liquidez y la imposibilidad de acceder al crédito incrementaron en 130 por ciento la cantidad de concursos preventivos de acreedores, una antesala directa a la quiebra.