Una zona de alta presión estacionada sobre el Atlántico impide que la primavera recupere su calor habitual, generando un clima gris y frío.

El fenómeno se debe a un amplio anticiclón que se ha anclado sobre el océano Atlántico, bloqueando la llegada de sistemas cálidos y manteniendo las temperaturas bajo los niveles esperados para la época.

Esta configuración atmosférica dificulta la aparición de una mejoría sostenida, provocando cielos nublados y temperaturas más frescas de lo normal durante varios días.

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