El principal activo político y económico del Gobierno comenzó a mostrar señales de desgaste: junio cerró con el primer déficit primario para ese mes desde la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada. La combinación de una persistente caída de los ingresos fiscales y un gasto que dejó de reducirse al ritmo de los primeros meses de gestión pone en evidencia las crecientes dificultades para sostener el ajuste en un contexto cada vez más recesivo. Este resultado no solo enciende dudas sobre la posibilidad de cumplir las metas comprometidas con el Fondo Monetario Internacional (FMI), sino que anticipa que el Gobierno podría verse obligado a profundizar el ajuste durante la segunda mitad del año.