
El expresidente está dispuesto a “agotar todas las instancias” para alcanzar un entendimiento que evite el regreso del kirchnerismo. Sus enviados volvieron a reunirse durante casi dos horas con la mesa libertaria en la Casa Rosada.
La Libertad Avanza y el PRO concretaron este jueves su segunda reunión en la Casa Rosada, dos semanas después de haber inaugurado una instancia formal de diálogo entre ambos espacios y con un objetivo que empieza a proyectarse más allá de la coordinación parlamentaria: explorar las condiciones para alcanzar algún tipo de acuerdo electoral a nivel nacional de cara a 2027.
El encuentro comenzó a las 17 y terminó minutos antes de las 19, después de casi dos horas de conversación. Por el Gobierno participaron el jefe de Gabinete, Diego Santilli; el presidente de la Cámara de Diputados y vicepresidente de La Libertad Avanza, Martín Menem; y el responsable político del oficialismo, Eduardo “Lule” Menem. Por el PRO estuvieron el jefe de su bloque en Diputados, Cristian Ritondo, y el secretario general del partido a nivel nacional, Fernando de Andreis.
Cristian Ritondo y Fernando de Andreis fueron los enviados por Macri. Diego Santilli, Martín Menem y el subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo "Lule" Menem, por el lado libertario.
La reunión fue el segundo capítulo de una negociación que comenzó hace apenas quince días y que tuvo como punto de partida una conversación telefónica entre Karina Milei y Mauricio Macri. El contacto entre la presidenta de La Libertad Avanza y el titular del PRO permitió destrabar meses de distanciamiento y habilitó la conformación de una mesa que, según acordaron sus integrantes, volverá a encontrarse periódicamente.
Esta vez, además, los representantes del PRO llegaron a Balcarce 50 con un mandato explícito de Macri. De Andreis lo reveló en un breve intercambio con los periodistas antes de ingresar a la reunión. El expresidente les pidió “que hagamos todos los esfuerzos posibles para blindar el cambio en la Argentina y que no vuelva el kirchnerismo”, contó.
La frase recuperó prácticamente los mismos términos con los que ambos espacios habían decidido presentar públicamente el acercamiento dos semanas atrás. “Blindar el cambio” se convirtió desde entonces en una suerte de denominador común lo suficientemente amplio como para contener tanto la cooperación legislativa inmediata como una discusión bastante más compleja que aparece hacia adelante: si libertarios y amarillos pueden volver a compartir una oferta electoral nacional en 2027.
Dentro del PRO, sin embargo, la estrategia está lejos de generar una posición homogénea. Conviven dirigentes más proclives a confluir nuevamente con el Gobierno y otros que advierten sobre el riesgo de que una alianza termine de diluir la identidad del partido frente a los libertarios que, a diferencia de lo ocurrido en 2023, ocupan hoy una posición dominante dentro del electorado de derecha.
Javier Milei y Cristian Ritondo
Macri aparece, por ahora, entre quienes están dispuestos a explorar el entendimiento. Quienes conocen su posición aseguran que pretende “agotar todas las instancias” para conseguir un acuerdo que permita evitar que la Argentina vuelva a entrar en el “péndulo” político que él mismo experimentó al final de su gobierno. La referencia remite a 2019, cuando no consiguió la reelección y el peronismo regresó al poder con Alberto Fernández.
Antes de ingresar a la Casa Rosada, De Andreis también utilizó lo ocurrido el miércoles en Diputados como una señal de las coincidencias que existen entre ambos espacios. Dijo estar “muy contento” con el resultado de la sesión y destacó el acompañamiento a varias de las iniciativas que interesaban al Ejecutivo. “Fue una sesión muy productiva, sacamos leyes fundamentales”, sostuvo.
Lule Menem, Diego Santilli, Karina Milei, Cristian Ritondo y Sebastián Pareja.
Un vínculo accidentado
La relación, de todos modos, arrastra una historia bastante más accidentada. La Libertad Avanza y el PRO pasaron durante los últimos años de la cooperación a la competencia abierta, con acuerdos electorales en algunos distritos, enfrentamientos en otros y una disputa cada vez más evidente por el liderazgo del electorado de centroderecha. El punto de mayor tensión ocurrió en la ciudad de Buenos Aires, donde el libertarismo derrotó al PRO en las elecciones locales de mayo de 2025 y terminó de alterar una relación de fuerzas que durante años había tenido al partido fundado por Macri como protagonista dominante.
También cambió la relación personal entre Milei y Macri. La última cena entre ambos en Olivos había condensado buena parte de esos desencuentros. El expresidente llegó con expectativas sobre la reorganización del Gobierno y salió molesto después de enterarse de que Manuel Adorni sería designado jefe de Gabinete. No volvieron a hablar desde entonces.
Jorge Macri y Javier Milei.
La paradoja es que fue precisamente el reemplazante de Adorni, Santilli, quien terminó convirtiéndose en uno de los principales articuladores de ese acercamiento. Su trayectoria dentro del PRO, sus vínculos con Ritondo y De Andreis y su actual ubicación en el corazón del Gobierno lo dejaron en una posición privilegiada para conducir una negociación que necesita atravesar las desconfianzas acumuladas a ambos lados.
Detrás de las coincidencias sobre las reformas económicas y el rechazo compartido al “pasado”, aparecen preguntas bastante más difíciles: qué lugar conservará el PRO dentro de un eventual armado nacional, cómo se resolverán las disputas en cada provincia y, especialmente, qué margen tendrán los dirigentes amarillos para negociar candidaturas frente a un oficialismo que aspira a competir bajo el sello y la conducción de La Libertad Avanza.
La negociación recién comienza y todavía deberá atravesar las diferencias internas del PRO, las disputas territoriales y, eventualmente, la discusión por los lugares que cada fuerza pretenda ocupar en 2027. Pero detrás de las reuniones quincenales y de la coordinación parlamentaria empieza a aparecer una preocupación compartida que explica el nuevo acercamiento: cómo evitar que la competencia entre libertarios y amarillos termine reproduciendo el péndulo que Macri no pudo evitar en 2019.
PL/CRM



