Lionel Messi dejó una nueva huella en la historia: pasó a ser el único jugador argentino que estuvo en seis Copas del Mundo. Como si fuera una pirueta del destino, lo consiguió exactamente veinte años después de haber jugado su primer partido, el 16 de junio de 2006 en Geksenkirchen (Alemania): aquella tarde mágica en que la Selección de José Pekerman le ganó 6 a 0 a Serbia y Montenegro con un gol suyo, el primero de los dieciséis que lleva anotados en los mundiales. Los últimos los gritamos todos.