En los próximos 30 días se celebrarán cuatro votaciones fundamentales en distintos continentes, cuyas decisiones marcarán el futuro inmediato de la extrema derecha y su capacidad de influencia sobre la población.

Estos comicios, a pesar de desarrollarse en entornos políticos muy diferentes, comparten la capacidad de definir la dirección de los movimientos ultraconservadores, sus discursos y la magnitud del apoyo ciudadano que aún conservan.

El conjunto de estos procesos electorales sugiere una tendencia a la coordinación de la derecha radical, no solo desde Estados Unidos, sino también a través de una red descentralizada que conecta gobiernos, candidatos y foros que intercambian estrategias y narrativas de forma constante.