Tras 800 encuentros en dos jornadas, los organizadores concluyeron que el puerto de Punta Arenas está listo para operar comercialmente con cualquier destino global, enfatizando que los intercambios se realizarán entre actores privados.

El evento, que reunió a compañías chilenas y representantes de Malvinas, culminó con la firma de varios pactos comerciales y la firma de memorandos de entendimiento. Los participantes destacaron la estratégica ubicación de Punta Arenas como puerta de enlace al Atlántico Sur.

Según las autoridades chilenas, el desarrollo de estas relaciones se enmarca en una lógica de negocio privado, sin intervención directa del Estado, lo que permitiría ampliar la oferta exportadora del sur del país y diversificar los mercados de destino.

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