A Manuel Adorni solo lo sostienen los hermanos Milei. Esta vez ningún funcionario aceptó salir a respaldar al exvocero presidencial y/o jefe de Gabinete: las inverosímiles explicaciones acerca de cómo obtuvo los 500 mil dólares de su enriquecimiento colmaron la paciencia incluso de sus aliados. El PRO, la fuerza política que más esfuerzos hizo para sostener la gestión libertaria, le pidió a Milei que eche al funcionario. Los radicales también fueron tajantes: “quien le miente al Congreso y a la sociedad no puede conducir el Estado”, expresaron. El cordobés Juan Schiaretti sumó presión y reclamó su salida: “No puede seguir siendo jefe de Gabinete”. Además, los diputados Mónica Frade y Maximiliano Ferraro, de la Coalición Cívica, lo denunciaron penalmente por omisión maliciosa. El peronismo ingresó vía Senado un proyecto para destituirlo en tiempo récord con una moción de censura. Si los comunicados del PRO, la UCR y Provincias Unidas se traducen en votos, los días de Adorni están contados.



