Una vez más, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, se paró en el púlpito de la Catedral Metropolitana en el marco del Tedeum por el Día de la Independencia para recordar, a su modo y con su tono, las demandas con las que la jerarquía de la iglesia viene insistiendo y ante las que el Gobierno hace oídos sordos. Entre otras, la situación de los pobres, de los jubilados, la corrupción, las personas con discapacidad, los desocupados, los adolescentes y jóvenes víctimas del negocio de los narcotraficantes. Apuntó, en líneas generales, a los que se esconden “en cuevas de corrupción” para volverse ricos.


