Flávio Bolsonaro abandonó Brasilia en la madrugada del lunes pese a prometer quedarse, mientras su jet quedó varado en Iguazú y la Casa Blanca se prepara para ofrecer refugio a su familia.
Tras la derrota electoral, el político tomó un vuelo nocturno que lo llevó fuera del país, contraviniendo su propia promesa de permanecer en la capital. Al llegar a la provincia argentina de Misiones, el avión privado que había sido reservado quedó sin uso, generando dudas sobre los planes de viaje.
Las autoridades estadounidenses, según fuentes, están dispuestas a conceder asilo a los familiares de Bolsonaro, mientras que el propietario del jet se ha visto envuelto en una investigación relacionada con una supuesta incapacidad para operar la aeronave. La situación ha avivado el debate sobre la legitimidad de las visas y la responsabilidad política de los implicados.



