Con la partida de Messi, el fútbol argentino afronta el reto de sustituir su singularidad por un proyecto colectivo, lo que obliga a Scaloni a renovar su equipo de trabajo.
El desafío que se plantea al dirigencia nacional no es solo reemplazar al astro, sino transformar la forma de jugar, apostando por una estrategia colectiva que mantenga la competitividad del conjunto. Para lograrlo, la dirección técnica debe incorporar nuevas ideas y perfiles que complementen la visión del entrenador.
En este contexto, la renovación del cuerpo técnico se vuelve esencial. Integrar profesionales con distintas experiencias permitirá diseñar un proyecto sólido que garantice la continuidad y el éxito del equipo, aun sin la presencia de la figura emblemática de Messi.



