España llegó a la final de la Copa del Mundo pintándole la cara a Francia. Le ganó 2-0, lo mandó a jugar el sábado por el tercer puesto y mucho más que eso: lo superó sin atenuantes durante casi todo el partido en Dallas. Argentina o Inglaterra tendrán que jugar mucho y muy bien el próximo domingo en Nueva Jersey para hacerle partido a un equipo que afinó como una orquesta de fútbol.