La investigadora Soledad Quereilhac vuelve a publicar su estudio sobre la “estructura de sentimiento” que surgió entre finales del siglo XIX y los primeros años del XX, época en la que la separación entre la ciencia y lo esotérico era difusa.
En su nuevo trabajo, Quereilhac examina cómo, durante ese periodo, los fenómenos que hoy consideramos inexplicables fueron buscados dentro de marcos científicos, intentando darles una explicación racional.
Según la autora, la interacción entre la investigación bioquímica y las creencias ocultas reflejaba una frontera porosa, donde los investigadores se aventuraban a explorar lo desconocido sin perder de vista la metodología científica.



