Una familia de Brandsen fue mantenida bajo custodia durante cuatro jornadas por prestamistas, entre los cuales se encontraba una niña de tres años, mientras el abuelo, responsable de la deuda, denunciaba haber recibido amenazas.
Los individuos que exigían el pago de la obligación financiera impusieron una medida de retención que afectó a toda la unidad familiar, prolongándose durante cuatro días consecutivos. La menor de tres años estuvo presente durante todo el proceso, generando gran preocupación en la comunidad.
El abuelo de la niña, quien reconoce ser el deudor principal, informó a las autoridades que los acreedores no solo exigieron el pago, sino que también le hicieron amenazas directas, intensificando la tensión del caso.



