Un lobo marino hallado en una localidad costera presentaba una profunda herida de bala; los rescates de la Fundación Mundo Marino no pudieron evitar que la infección se propagara.

El cetáceo fue descubierto en la zona balnearia con una lesión evidente causada por un proyectil, lo que sugiere que fue alcanzado a tiro. El personal de la organización ambiental Mundo Marino acudió al lugar para atender al animal y aplicar los primeros auxilios.

A pesar de los esfuerzos por estabilizarlo y tratar la herida, la infección ya había avanzado de forma significativa, impidiendo la recuperación del lobo marino y culminando en su fallecimiento.