La FIFA copió diligentemente el modelo NBA. Y aunque el básquet es un deporte totalmente diferente al fútbol (se juega con las manos y tocarla con los pies está penalizado, aunque no tan severamente como en el fútbol cuando se toca con las manos), el organismo rector del fútbol mundial encontró en ese modelo una forma de incrementar grandemente la facturación y, en consecuencia, sus ganancias.



