A pesar del berrinche montado por el oficialismo tras la divulgación de imágenes de pasillos vacíos de la Casa Rosada -que incluyó el cierre de la Sala de Periodistas y la suspensión de las acreditaciones de prensa-, la Justicia no le siguió la corriente. El miércoles, el juez Ariel Lijo desestimó las acusaciones de la Casa Militar sobre los periodistas Luciana Geuna e Ignacio Salerno, por considerarlas “irrelevantes” para la comisión de un delito. Un dia antes el fiscal Gerardo Pollicita había descartado la denuncia por supuesta revelación de secretos y violación de la Ley de Inteligencia Nacional, remarcando que las filmaciones no violan ningún “secreto”. En medio de la paranoia de espionaje, el titular de la Casa Militar, Sebastián Ignacio Ibáñez -el encargado de efectuar la denuncia- fue premiado con un ascenso días después del escápaisndalo.