El joven delantero de 19 años, que se había consolidado como una de las promesas de Boca, terminó el año con una lesión que lo dejó fuera de la cancha durante cinco meses, dejando al técnico Arruabarrena sin saber cómo sustituirlo.
Aranda había destacado en la plantilla juvenil y había empezado a ganar minutos en el primer equipo, convirtiéndose en una pieza clave para el esquema ofensivo del club. Sin embargo, una grave fractura lo obligó a someterse a una larga rehabilitación, lo que truncó su desarrollo y su participación en los partidos decisivos.
Ante la ausencia del delantero, el entrenador Arruabarrena se enfrenta a la incómoda tarea de buscar alternativas dentro del plantel o recurrir al mercado para cubrir el vacío que dejó Aranda, mientras el joven se concentra en su recuperación para volver a la acción.



