Las hamburguesas porteñas viven un nuevo auge en Buenos Aires. Entre las oleadas caprichosas que generan las redes sociales, los consumos y las necesidades, el más famoso de los sándwiches globales encontró en esta crisis su caldo de cultivo: precios posibles, sabores ricos, propuestas contundentes y, más allá de algunas críticas, con muchos locales donde cada uno suma personalidad e ideas. En medio de tanto oleaje, los chicos de Benzo tienen ahí algo para aportar. Primero, el amor por la gastronomía de las personas a cargo: Pablo Erli, que viene desde hace años trajinando la escena con ahumados y otras yerbas, y Ariel Argomaniz, carnicero y cocinero pionero en hacer embutidos de altísima calidad en Amics, una carnicería que supo ser un culto en Buenos Aires. Juntos pensaron un pequeño local en el Palermo más cercano a Barrio Norte, exclusivo para delivery y take away, con una barrita en la calle para despuntar el vicio de comer al paso. El segundo punto a favor de Benzo son los precios, que arrancan en muy económicos $10000 para una hamburguesa simple. Y un tercer punto es el diseño de los packagings, entre rockero y flúo, marcando diferencias.


