Los gobernadores provinciales están recibiendo exigentes demandas de subsidios y acuerdos legislativos por parte del gobierno nacional, mientras la campaña electoral se intensifica y la influencia de Bullrich se reconfigura.
Ante la proximidad de las elecciones primarias abiertas, el presidente Milei ha intensificado las negociaciones con los entes provinciales, ofreciendo paquetes de fondos y leyes a medida con el objetivo de asegurar los votos que le restan en el Congreso. Estas gestiones han generado una creciente sensación de urgencia y presión entre los mandatarios locales.
Al mismo tiempo, la salida de la vicepresidenta Bullrich de los pactos políticos ha provocado un reordenamiento de las alianzas, obligando a los gobernadores a replantear sus estrategias y a enfrentar costos políticos y financieros más altos para mantener su posición dentro del escenario nacional.



