La administración libertaria anunció que, tras la reciente venta de AySA, lanzará una serie de privatizaciones y concesiones que incluyen redes de carreteras, líneas ferroviarias y centrales nucleares, con el objetivo de generar 1.500 millones de dólares en 2027.

Según declaraciones oficiales, el plan contempla la transferencia a capital privado de importantes infraestructuras de transporte y energía, buscando atraer inversión extranjera y mejorar la eficiencia operativa. Las rutas nacionales, varios tramos de trenes de carga y pasajeros, y dos plantas nucleares en funcionamiento están dentro del catálogo de activos que se ofrecerán en próximas licitaciones.

Las autoridades subrayan que los recursos obtenidos servirán para financiar proyectos de desarrollo social y reducir la carga fiscal del Estado. Sin embargo, sindicatos y organizaciones de la sociedad civil han manifestado su preocupación por posibles aumentos de tarifas y la pérdida de control estratégico sobre servicios esenciales.

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