Eramos muchos y parió la abuela Tony Blair en la lucha por el alma del partido Laborista. El fracaso del gobierno de Keir Starmer abrió una furiosa lucha entre sus potenciales reemplazantes y la orientación que deben darle a un partido que ha perdido el rumbo y no ofrece horizontes a los británicos. Nadie esperaba la intervención del político laborista más exitoso de la historia partidaria, el único en ser reelegido como primer ministro y durar 10 años en el cargo, dama de compañía de George W. Bush en la desastrosa invasión de Irak y Afganistán, hoy casado con Donald Trump y miembro de su irrelevante y desfinanciado Consejo de Paz para Gaza.



