El consumo de carne de vacuno cayó a 46,3 kg por habitante al año, marcando el nivel más bajo registrado en más de dos décadas, con una reducción interanual del 9,4 %.
Según los últimos datos, cada persona consumió 4,8 kg menos de carne vacuna en comparación con el año anterior, situándose en 46,3 kg, la cifra más baja desde hace 20 años.
Este retroceso refleja una tendencia a la baja en la demanda de carne de res, que se traduce en una disminución significativa del consumo medio anual por habitante.



