La fuga de cerebros no distingue territorios. Más bien, es el denominador común para naciones cuyos gobiernos detestan la ciencia y la tecnología, y todo lo que se vincule con la producción de conocimientos. En Estados Unidos ocurre de la misma manera que sucede en Argentina, con científicos que se marchan en busca de nuevas posibilidades frente a las políticas de ajuste que propone la ultraderecha. La noticia esta vez recorrió el mundo por dos aspectos centrales. Por un lado, quien se fue de tierras norteamericanas en busca de mejores chances de desarrollo es Omar Yaghi, premio Nobel de Química y referente en la Universidad de California. El segundo asunto es que no escogió cualquier país, sino precisamente a China, el principal competidor de EE. UU. en la carrera de investigación y desarrollo.



