Fui criada por los Redondos. Soy de la generación adolescente que cuando recién empezada la secundaria iba a shows en el club Atenas y corría de la policía por calle 13; los chicos que en el Boulevard del Sol se quedaban hasta la madrugada a esperar la visita de Skay o el Indio. Quedaba muy lejos la leyenda de los show para veinticinco personas en el Stud Free Pub y la banda de culto: mis Redondos son de las multitudes y el Indio no era un par: era un planeta regente.


