La entidad sindical central no consiguió acordar una declaración oficial y su líder se limitó a una observación moderada; por su parte, los empresarios de Santa Fe mostraron una postura más enérgica, en un contexto de tensiones que se remontan a la época del macrismo.
El organismo central intentó llegar a un consenso interno para definir una posición clara, pero la falta de acuerdo impidió la emisión de un comunicado conjunto, y su presidente optó por una crítica contenida en lugar de una denuncia contundente.
En contraste, los representantes del sector industrial de la provincia de Santa Fe adoptaron un discurso más agresivo, señalando que las medidas recientes son inaceptables y remitiendo a los antecedentes de enfrentamientos surgidos durante la administración macrista.



