En la última jornada de la Nations League, el conjunto inglés superó a Croacia con un contundente 7-0, demostrando la hegemonía del técnico alemán Tuchel desde los primeros minutos.
Desde el minuto ocho, los ingleses tomaron el control absoluto del juego, marcando su primer gol y nunca cediendo el ritmo al rival. La precisión en los pases y la agresividad en ataque fueron claves para abrir el marcador y mantener la presión.
El resto del partido se convirtió en una exhibición de superioridad táctica y física, con Inglaterra ampliando su ventaja hasta alcanzar los siete goles, mientras Croacia apenas lograba acercarse al arco rival. El resultado consolida a Inglaterra como una de las favoritas en la competición.



