La eliminación del tradicional acto protocolario antes del clásico ha avivado la disputa, mientras el técnico Di Carlo advierte sobre una vigilancia estricta del arbitraje.
Al prescindir del evento ceremonial que suele preceder al enfrentamiento, los equipos han perdido una oportunidad de moderar la tensión, lo que ha provocado que el encuentro alcance niveles de agresividad mayores de lo habitual.
El entrenador Di Carlo, por su parte, ha pedido una “guardia alta” a los árbitros, solicitando que mantengan una supervisión rigurosa para evitar incidentes y asegurar que el partido se desarrolle bajo un control estricto.



