El creador y crítico Marcelo Katz reflexiona sobre la obra y su entorno, señalando la evolución de la realidad hacia un carácter cómico y delirante.

Katz, quien también dirige y actúa, examina detalladamente la pieza artística y el contexto que la rodea, destacando cómo el poder adopta conductas extrañas cuando se desconecta del bien colectivo.

Según sus palabras, el escenario se vuelve cada vez más surrealista, revelando comportamientos del poder que parecen perder cualquier vínculo con los principios de beneficio común.