En el marco del Día Nacional del Libro, Cristina Aguirre repasó la historia y el presente de la biblioteca de Pueblo Nuevo. El espacio continúa promoviendo la lectura y la vida comunitaria.

Hay lugares donde el tiempo parece avanzar a otro ritmo. Espacios en los que cada estante guarda historias, recuerdos y posibilidades. En una época atravesada por las pantallas y la inmediatez, las bibliotecas continúan siendo refugios donde los libros esperan, pacientes, a sus próximos lectores.

En el marco del Día Nacional del Libro, que se celebra cada 15 de junio en Argentina, Central de Noticias visitó la Biblioteca Popular “Coty Laborde”, ubicada en Coronel Suárez 1795, en el barrio Pueblo Nuevo. Allí, entre ejemplares recién llegados y lectores habituales, Cristina Aguirre compartió su mirada sobre la importancia de sostener estos espacios culturales y comunitarios.

Aguirre forma parte de la historia reciente de la institución. Comenzó a trabajar como voluntaria en 2008 y, al año siguiente, inició la carrera de Bibliotecología mientras continuaba desempeñándose en la biblioteca.

“Yo empecé a trabajar en esta biblioteca en el año 2008 como voluntaria. En el año 2009 empecé a estudiar la carrera de Bibliotecología y simultáneamente trabajaba acá, así que ya hace unos cuantos años que estoy acá”, recordó.

Consultada sobre el valor de la lectura, la respuesta surge casi de manera inmediata. “Me abre la cabeza a otros mundos, a otras personas, a otras realidades, a pensar que la realidad no es una sola, sino que hay distintas formas de ver la vida y eso me lo enseñaron los libros”, expresó.

La Biblioteca Popular Coty Laborde cumplirá 25 años el próximo 13 de agosto. En este tiempo, Aguirre observa una transformación constante.

Yo veo que la biblioteca creció muchísimo. En cuanto a la cantidad de ejemplares que tenemos, al mobiliario, la parte tecnológica que se ha podido comprar. En eso veo que hemos progresado mucho”, señaló.

Sin embargo, también advierte cambios en los hábitos de lectura y consulta. Cuando comenzó a trabajar en la institución, era habitual que estudiantes de distintos establecimientos educativos acudieran a buscar material para tareas e investigaciones.

“Los libros de estudio prácticamente ya no se consultan”, resumió.

Nuevos libros para nuevos lectores

La visita coincidió con una jornada especial para la biblioteca: la presentación de los ejemplares adquiridos recientemente en la Feria Internacional del Libro.

Es un momento especial, es hermoso. Lo aprovechamos al extremo las que nos gusta ver libros y variedad. Este año presentamos más o menos 170 libros que fue lo que compramos, de todos los géneros que pudimos, acordándonos un poquito de cada socio que tenemos y también del público infantil”, contó.

Actualmente la biblioteca cuenta con alrededor de 170 socios activos, número que fluctúa periódicamente entre nuevas incorporaciones y bajas.

La cuota mensual es de 6.000 pesos y para asociarse se solicita el pago adelantado de tres meses. Con ese trámite, los usuarios pueden acceder al préstamo domiciliario de hasta dos libros y renovar continuamente sus lecturas.

Pero más allá de los números, lo que distingue a una biblioteca es el vínculo que construye con quienes la habitan.

“Acá tenemos socios que son muy lectores. Se genera un vínculo. Uno ya sabe qué le gusta leer a cada persona. Yo sé que la señora viene de Loma Negra, viene a la mañana, viene temprano, le gusta la novela. Al señor le gusta lo que es un poco policial, le gusta la historia, la historia argentina”, relató Aguirre mientras señalaba a algunos usuarios que ingresaban al lugar durante la entrevista.

El desafío de llegar a los jóvenes

Uno de los debates recurrentes alrededor de la lectura es si las nuevas generaciones leen menos que antes. Desde su experiencia cotidiana, Aguirre ofrece una mirada matizada.

Nosotros tenemos más bien para el préstamo de libros un público adulto. Por ahí el público que más nos cuesta llegar es el adolescente y el juvenil”, explicó.

Con el objetivo de acercarse a esos lectores, la biblioteca comenzó a incorporar mangas a su catálogo. “Cuando los ven es como que no pueden creer que estén en la biblioteca. Preguntan si los prestamos y sí, los prestamos. Por ese lado estamos tratando de ver si los jóvenes se enganchan un poco”, comentó.

Al mismo tiempo, las experiencias de narración oral continúan despertando el interés de los más chicos. “Los chicos se ponen a escuchar un cuento que les narra Celia (Lizaso) y hay silencio total. Les encanta. El cuento sigue cautivando. Eso nos da esperanza”, afirmó.

Mucho más que libros

Además del servicio de préstamo, la Biblioteca Popular Coty Laborde funciona como un espacio de encuentro para la comunidad. Talleres, clubes de lectura y diversas actividades culturales forman parte de una agenda que se renueva mes a mes y que es difundida a través de sus redes sociales.

En tiempos donde las formas de consumir información cambian constantemente, las bibliotecas siguen ofreciendo algo difícil de reemplazar: un lugar para detenerse, leer, encontrarse con otros y descubrir nuevas maneras de mirar el mundo.

fuente: cdenoticias.com

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