En los últimos días la columna ha intensificado su crítica hacia la situación de la nación, señalando que la patria está siendo vulnerada por facciones pequeñas y traidores respaldados por un poder de facto que, según el autor, desestabiliza y daña a la República Argentina.
Durante varias semanas el autor ha dedicado sus escritos a reflexionar sobre la pérdida de la identidad nacional, describiendo un escenario donde la soberanía se ve amenazada por intereses ajenos y conductas desleales.
El texto subraya la percepción de que estos grupos, a los que califica de “cipayos” y traidores, gozan de protección por parte de un ente no oficial que, según el autor, ejerce un control que impide el funcionamiento adecuado del Estado.



