La comunicación no es un decorado: es el campo donde se disputa el sentido. No existen hechos puros que se impongan solos, sin narrativa, sin marco, sin lenguaje. La comunicación importa. Define nuestras realidades cotidianas, modela nuestras miradas y dibuja paisajes de causalidades. En ocasiones, los “trapos” hablan, se comunican. La bandera de “Adorni Ladrón”, colgada en el estadio de San Lorenzo, supura actualidad. Desnuda la existencia de una ira compartida; y lo hace desde un lenguaje sencillo, al alcance de todos.