En un sesión extensa y con fuertes discusiones, el oficialismo se aprestaba a votar al cierre de esta edición el Súper RIGI, la versión recargada del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones sancionado en 2024. Esta vez, los beneficios apuntan a desarrollos inexistentes en el país como inteligencia artificial, data centers y semiconductores, una entrega de soberanía a la medida de Silicon Valley. La nueva legislación beneficiará a los monopolios tecnológicos, otorgando una estabilidad fiscal, cambiaria y jurídica por treinta años, sin retenciones y libre disponibilidad de divisas. LLA en la Cámara baja se jugó un pleno y logró en 48 horas el apoyo de los bloques a aliados para respaldar al jefe de Gabinete y obligar a sus legisladores a sesionar un día después para debatir un proyecto a medida de Peter Thiel y sus amigos tecnofascistas.



