
El presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Marcelo Colombo, pidió reglas más claras para la toma de créditos y alertó sobre el peso de las billeteras virtuales en los hogares. El Gobierno y la oposición disputan por una sesión en Diputados sobre proyectos sobre morosidad
La Iglesia se sumó al debate público sobre el endeudamiento de las familias argentinas. Monseñor Marcelo Colombo, arzobispo de Mendoza y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), reclamó al Gobierno que adopte criterios concretos para la toma de deuda y cuestionó a quienes minimizan el problema. “Lo que no se puede es tener una mirada superficial y menos decir que no nos interesa, o que se arreglen”, afirmó en declaraciones a Radio Mitre Mendoza recogidas por La Nación e Infobae.
El titular del Episcopado comparó la situación actual con otra preocupación que la Iglesia había planteado en el pasado: la ludopatía online. “Tuvimos una intervención muy fuerte cuando peleábamos por la ludopatía online, un tema muy parecido, en el efecto, al menos, con familias que se endeudaban por la adicción al juego. Ahora, esto que se agrega, que es tener que afrontar muchas veces por causa del uso de las billeteras electrónicas o por tener que ponerse en deuda para tener alguna situación de satisfacer algún ítem, no deja de preocupar y sobre todo después las consecuencias”, sostuvo Colombo.
El arzobispo pidió avanzar hacia “alguna solución” que ponga límites a la forma en que se contraen los créditos y que discuta qué proporción del sueldo puede comprometerse en el pago de deudas. “Hay que analizar de qué manera se puede contraer deudas. Hay deudas que son claramente leoninas al momento de contraerlas, y otras que son a gotas, que uno se va quedando de manera rápida en una situación muy desventajosa para poder satisfacer”, explicó, en referencia a la diferencia entre créditos abusivos desde su origen y otros que se acumulan de a poco hasta volverse impagables.
Las declaraciones de Colombo se producen en un momento de tensión política por la evolución de la morosidad. Según datos del Banco Central, 5,8 millones de argentinos estaban en situación de mora en junio, de los cuales unos 3 millones son considerados deudores irrecuperables. El informe también muestra un salto pronunciado entre los jóvenes de 18 a 25 años, cuya tasa de mora pasó del 24,7% al 40,8%, un fenómeno asociado al uso de billeteras digitales y a los menores ingresos de ese segmento etario. En paralelo, un relevamiento del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), con datos del BCRA y el CENDEU, ubicó la mora bancaria familiar en 12,8% y la de las billeteras virtuales en 30,1% en junio, un nivel que superó el pico registrado en plena pandemia, en mayo de 2020, cuando había llegado a 27,1%. El mismo relevamiento señala que 5,91 millones de personas, sobre un total de 20,96 millones de deudores, están en situación irregular, y que la carga mensual de los servicios de deuda equivale al 24,1% de la masa salarial, con los préstamos personales y las tarjetas de crédito explicando el 73% del saldo irregular.
El propio presidente Javier Milei relativizó la magnitud del problema y rechazó las críticas por el aumento de la morosidad. “Es un problema entre privados”, sostuvo el mandatario, quien además afirmó sobre los deudores morosos que “nadie les puso una pistola en la cabeza”. Milei también acusó a la oposición y a medios de comunicación de instalar la preocupación de manera “repugnante” con el objetivo, según su interpretación, de “dividir a la sociedad”. Las palabras de Colombo llegan, así, como un contrapunto directo a esa lectura oficial.
La discusión también escaló en el plano legislativo. La oposición convocó una sesión especial en la Cámara de Diputados para el 9 de septiembre con el objetivo de tratar el tema de la morosidad, mientras que La Libertad Avanza impulsó para el 2 de septiembre una reunión de la Comisión de Finanzas, en lo que se interpreta como un intento de ganar tiempo antes del debate en el recinto. Las declaraciones de Colombo se dieron, además, en una semana en la que el arzobispo de Mendoza volvió a reunirse con el papa León XIV en el Vaticano, en el marco de los preparativos de la visita papal a la Argentina prevista para noviembre.



