La Organización Mundial de la salud comenzó la etapa final del largo camino para acordar un sistema que permita el acceso global a los datos sobre agentes patógenos y productos médicos derivados, una pieza clave para completar el tratado sobre pandemias aprobado el año pasado. La organización, de la que Estados Unidos se retiró (fue una de las primeras medidas de la segunda presidencia de Donald Trump), una decisión fuertemente criticada que fue replicada por Javier Milei, atraviesa una seria crisis de financiamiento, que no le impide seguir bregando por achicar la brecha entre los países más ricos y los más pobres en el acceso a la salud.


