La muerte de Carlos Alberto “Indio” Solari obliga a una tarea incómoda. No alcanza con repasar discos, recitales o récords de convocatoria. Tampoco alcanza con enumerar canciones que ya forman parte del paisaje sentimental argentino. Hay algo más difícil de nombrar: el lugar político, cultural y afectivo que ocupó durante más de cuatro décadas.



