Según la meteorología, la primavera comienza el primer día de septiembre, pues cada estación se define por tres meses completos que incluyen los equinoccios y solsticios.

En la ciencia atmosférica, las estaciones se dividen en períodos de tres meses, de forma que el inicio de cada una coincide con el mes que alberga el evento astronómico correspondiente. Así, el equinoccio de primavera, que ocurre alrededor del 20 de marzo, marca el comienzo de la estación en el hemisferio norte, mientras que el 1 de septiembre señala el inicio de la primavera en el hemisferio sur.

Esta clasificación difiere de la percepción popular, que suele asociar el cambio de estación al día exacto del equinoccio. Sin embargo, para efectos prácticos y climatológicos, se adopta el primer día del mes en que se produce el equinoccio, facilitando la organización de datos y estadísticas meteorológicas.

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