El arribo de la primavera, con sus días más luminosos, no garantiza buen humor para todos; algunas personas experimentan apatía, trastornos del sueño y falta de motivación.

Mientras muchos aprovechan el clima más cálido para actividades al aire libre y sienten un repunte de energía, un segmento de la población atraviesa una fase de desinterés y cansancio. Estos síntomas pueden incluir dificultad para conciliar el sueño, somnolencia diurna y una sensación general de desgano.

Los especialistas explican que la alteración de los ritmos circadianos y la variación de la luz natural influyen en la producción de serotonina y melatonina, neurotransmisores vinculados al estado de ánimo. Cuando el cuerpo no se adapta rápidamente al cambio de horario, pueden aparecer episodios de tristeza o falta de motivación, similares a los observados en trastornos afectivos estacionales.

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