Crecen las críticas al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) tras la decisión de importar desde China una ciudad modular para hasta 5.000 trabajadores que será utilizada en uno de los mayores proyectos mineros del país. Empresarios nacionales cuestionan que una inversión de esta magnitud deje afuera a proveedores locales y advierten que la medida implica resignar cientos de puestos de trabajo en favor de infraestructura fabricada íntegramente en el exterior.